LA MOVILIDAD SOSTENIBLE Y UN ESTILO DE VIDA SALUDABLE: HACIA UN NUEVO MODELO DE CIUDAD

El concepto de movilidad sostenible ha nacido de la preocupación por los problemas medioambientales y sociales ocasionados por la generalización, durante la segunda mitad del siglo XX, de un modelo de transporte urbano basado en el coche particular. Los inconvenientes de este modelo, entre los que destacan la contaminación del aire, el consumo excesivo de energía, los efectos sobre la salud de la población o la saturación de las vías de circulación, han provocado una voluntad colectiva por encontrar alternativas que ayuden a paliar los efectos negativos de este modelo y a idear un nuevo modelo de ciudad sostenible.

Hasta la actualidad, la mayoría de las actuaciones de movilidad sostenible han sido aquellas que han ayudado a reducir dichos efectos negativos, ya sean prácticas de movilidad responsable por parte de personas sensibilizadas con estos problemas (desplazarse a pie, en bicicleta o en transporte público en lugar de en coche siempre que sea posible, compartir un coche entre varios compañeros para acudir al trabajo, etc.), desarrollo de tecnologías que amplíen las opciones de movilidad sostenible por parte de empresas o decisiones de las administraciones u otros agentes sociales para sensibilizar a la población o promover dichas prácticas; dejando de lado todos los efectos positivos que sobre la calidad de vida de los ciudadanos puede tener la utilización de medios de transportes alternativos al uso del coche particular.

Si partimos del concepto de motivación como la “predisposición para la acción con una intensidad, duración y finalidad determinada”, no podemos dejar a un lado, a la hora de motivar al ciudadano para que utilice alternativas de desplazamiento con una mayor sostenibilidad, los efectos positivos que ello puede aportar a su calidad la vida, pues le ayudará a llevar un estilo de vida más saludable.

Podemos considerar el estilo de vida saludable: al conjunto de actitudes y comportamientos cotidianos que realizan las personas, para mantener su cuerpo y su mente de una manera adecuada. Como una de las actividades que realizamos habitualmente las personas  es la de desplazarnos en el entorno en el que vivimos, sería interesante plantearse cómo podríamos conseguir que estás actividades ayudaran a tener un estilo de vida más saludable y mejorar nuestra calidad de vida.

El objetivo de este artículo es el de reflexionar el modo en que una movilidad más sostenible puede hacer que nuestro estilo de vida sea más saludable y mejoremos nuestra calidad de vida, ya que la movilidad sostenible no solamente tiene consecuencias positivas para la sociedad sino también para el individuo que la compone. Lo que se pretende no es sustituir el actual enfoque, social y con una perspectiva negativa, sobre el que se basa el actual modelo de movilidad sostenible; sino completarlo con otro enfoque más individual y con un enfoque más positivo. De esta forma se conseguiría aumentar el número de ciudadanos que estén a favor de uno modelo de movilidad más sostenible y que la sus hábitos de vida coincidieran con él.

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